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Un 28 de diciembre llegué a la estación de trenes de Amsterdam a eso de las 9hs. Sin tener idea de donde ir, y viendo que no parecía fácil ubicarse en la ciudad con todas las calles cambiantes y los corredizos canales, decidí preguntar en la misma estación dónde es que se encontraba mi hostel.

Amsterdam


La Ciudad de los Canales

Perfecta a su Manera

Un 28 de diciembre llegué a la estación de trenes de Amsterdam a eso de las 9hs. Sin tener idea de donde ir, y viendo que no parecía fácil ubicarse en la ciudad con todas las calles cambiantes y los corredizos canales, decidí preguntar en la misma estación dónde es que se encontraba mi hostel. Esto fue muy fácil ya que hay un sector especial para ayudar a los turistas con sus dudas y preguntas, además del hecho de que los Holandeses son muy buena gente que está siempre dispuesta a ayudar con la mejor cara.

Canales de Amsterdam
Canales de Amsterdam
Mi hostel era el St Christopher’s Inn. Se encontraba aproximadamente a cinco cuadras de la estación de trenes. Llegué caminando sin ningún tipo de problema, un poco confundido por todas las cosas que allí se ven que uno no está acostumbrado a ver en su país. El Hostel en Amsterdam fue muy agradable, al igual que todo en este especial lugar. Su música rockera y su bar, le daban un toque de aire juvenil, y sus habitaciones eran de una muy buena calidad.

El primer día me deleité con el gran Museo de Ana Frank por la mañana, donde se puede ver su polémica casa, los lugares donde ella se escondía e interesantes exposiciones. Además, se puede terminar la visita dando una vuelta por la librería, y degustando algo de la lujosa cafetería del lugar. Después de esto, ya pasado el mediodía, luego de hacer una larga cola pude entrar al Museo del Rijks, a ver obras de excelentes artistas como Jacob Ruysdael, Lucas van Leyden, Jan Brueghel, y además, a ser parte del gran “Siglo de Oro” Holandés.

Centro de Amsterdam
Centro de Amsterdam
Al llegar la noche, hice uno de los dos pub crawls que se ofrecen en Asterdam, con unos amistosos jóvenes americanos que conocí en la habitación de mi hostel. El Pub Crawl en Amsterdam nos llevó por aproximadamente 7 bar/boliches dándonos un vaso de cerveza o un shot de algún trago en cada uno. Esta actividad es muy buena ya que es otra forma de conocer gente de todas partes del mundo y de tener contacto con la vida nocturna de la ciudad.

En mi segundo día en esta ciudad, me dediqué a caminarla, conocer todos sus costados y pasadizos. Caminé desde mi hostel, hasta la fábrica de Heineken, donde pude formar parte de la Heineken Experience. Esto es un paseo por la fábrica de Heineken, donde muestran a los visitantes como hace la cerveza desde que todo comienza hasta que ya está listo para salir a la venta. Es algo muy interesante, y al terminar antes de salir del lugar, regalan algunos porrones de cerveza a cada visitante. Después de esto, tuve el placer de visitar el increíble y famoso museo de Vincent Van Gogh. No hace falta decir de qué se trata esto, debido a que su nombre lo dice todo. Pero sí cabe recalcar que es una gran experiencia y es algo para no perderse.

Al caer el sol, nuevamente con mis compañeros de habitación fuimos a otro pub crawl que nos llevaba por la zona del famoso Barrio Rojo de Amsterdam. Este barrio, además de su fama por las prostitutas, tiene una gran cantidad de bares de todo tipo y gusto, por los cuales nos llevó este grupo, aunque no tan grandes como los de la noche anterior. Por la noche en el Barrio Rojo se pueden apreciar muchos turistas desesperados haciendo lo que en su país no pueden hacer, que es pagarle a mujeres por hacer el amor y fumar marihuana, todo legalmente.

Tranvía de Amsterdam
Tranvía de Amsterdam
En el último día, decidí hacer algo que muchos amigos me habían recomendado: alquilar una --- y recorrer la ciudad entera. Así lo hice, por un precio muy económico, y recorrí la ciudad de norte a sur a pedales. Ámsterdam parece estar diseñada exactamente para esto, ya que tiene un carril de bicicletas en todas las calles, y estas mismas parecen ser muy respetadas por la gente debido a que nunca frenan, son los demás los que se tienen que mover. Este día pude conocer el gran parque de kilómetros y kilómetros que tiene la ciudad, donde se encuentra el “I Am Amsterdam” cartel, y donde se puede dar vueltas por horas y horas.

Mi paso por esta ciudad había terminado ya que debía ir a pasar año nuevo a la perfecta Paris. Luego de cenar en un restaurant por la zona en la noche del 30, me fui a descansar hasta el siguiente día, ya que mi tren salía a tempranas horas de la mañana. Sin dudas volveré a Amsterdam, a vivir nuevamente la experiencia de este gran país.

Matías

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