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Cuando se sale a pasear por la Ciudad, la mujer con sus negras vestiduras, camina siempre unos pasos detrás del hombre.

La Policia Religiosa


Vestimenta de las mujeres Saudi

Cuando se sale a pasear por la Ciudad, en primer lugar, se ve que cuando se encuentran en la calle alguna pareja, la mujer con sus negras vestiduras, camina siempre unos pasos detrás del hombre.

Mujeres Saudí
Mujeres Saudí

De vez en cuando uno puede apreciar que hay ciertos individuos en grupo de dos o más, caminando y  observando a los peatones, cuidando que no haya mujeres solas, lo cual es contra la ley; las mujeres deben ser acompañadas por un miembro de su inmediata familia. En toda ocasión la vestimenta debe usarse mostrando el recato indicado en el Koran.

De no ser así, estos individuos que llevan con ellos unos bastones largos de bambú, los utilizan  para golpear  las piernas que enseñan un centímetro de tobillo, o cualquier otra prenda que lleven en su cuerpo que no se ajuste a las normas religiosas. Nadie puede tener derecho a protesta o defender su propia esposa de las acciones de la policía religiosa que tiene absoluta jurisdicción en la aplicación de la ley.

Después de decir esto, tengo que confesar que he visto una excepción a esta regla, después de estar unos 3 meses en la ciudad, entro una noche en un negocio de farmacia y perfumería, solo había una mujer en el negocio, debo asumir que era una princesa, no sólo porque a pesar de su vestimenta toda de negro, y con un velo, el cual no era tan cerrado como el de las mujeres comunes y mucho mas transparente, observé sus ojos, que les diré eran los mas grandes ojos que viera en mi vida, una piel blanca impecable en su rostro, bajé la mirada hasta sus zapatos de piel negra, enguantando unos pies, pequeños, que me recordó la tortura que en la milenaria China se sometía a las niñas para que sus Pies no crecieran mas que hasta cierta medida. 

Al Riyadh - Arabia Saudí
Al Riyadh - Arabia Saudí

Pues bien, ésta parecía el perfecto ejemplar, además estaba probando las fragancias y tenia al descubierto un brazo de blancura sin igual y unas manos aristocráticas, que completaban la ilusión de una de esas princesas de las mil y una noches.

Tres meses sólo, a pesar de las advertencias de no mirar a las mujeres, me importo tres pitos y la observe con toda mi pasión, miradas a las que ella a menos que fuera ciega tenia que notar. 

Por eso digo que debería ser una princesa propiedad de alguien muy alto en el reino, a los que la policía religiosa no se atrevía a tocar.

Todavía la recuerdo!!!

Mi próxima entrega: La vieja Capital  Las ejecuciones publicas El castigo por robo.

Jorge R. Araujo Matiz

Pedro 17-8-2008 22:53:

Huuu y esta otra regla!!

Lo mio es al revés, yo siempre camino unos pasos atrás de mi mujer, por lento, mas que nada y la que me pega es ella, no la policía. :-))

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